¿Leer en la cárcel?
Tras sinnúmeros de grandes y pesadas puertas enrejadas, atravesando largos corredores que despiden el olor del fermentado encierro de cientos de hombres, se abre la última puerta, la que se abre para dar al patio donde un día a la semana uno de sus rincones se inunda con unos perturbadores y mágicos revoloteos de palabras.
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Convenio con la IBBY y el Banco del Libro de Venezuela
Asolectura en convenio con la IBBY y el Banco del Libro de Venezuela, desde el mes de marzo trabajan en la apertura y asistencia de Clubes de Lectores con población infantil y juvenil en crisis, especialmente niños, niñas y jóvenes victimas del conflicto armado colombiano.
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¿Leer en la cárcel?
La visión de la mazmorra invoca los gritos en la oscuridad de los infortunados hombres y mujeres, a quienes se señalaba públicamente como herejes, desobedientes de la ley de Dios; allí se veían obligados a confesar sus pecados y a prometer abjurar de sus antiguas creencias y prácticas; y finalmente, para curarlos del mal mefistofélico de que eran víctimas eran reducidos a cenizas en el fuego purificador.
Hoy, las cosas son diferentes:
Tras sinnúmeros de grandes y pesadas puertas enrejadas, atravesando largos corredores que despiden el olor del fermentado encierro de cientos de hombres, se abre la última puerta, la que se abre para dar al patio donde un día a la semana uno de sus rincones se inunda con unos perturbadores y mágicos revoloteos de palabras.
Esta nueva vista es el resultado del interés que tienen de llevar la lectura y los libros a los patios cerrados para la libertad, Asolectura, la Secretaria de Gobierno y la Oficina de Atención Integral de la Cárcel Distrital, quienes se pusieron de acuerdo para impulsar un programa de promoción de lectura al interior de la Cárcel Distrital: los Clubes de Lectores, espacios de lectura en voz alta, donde un grupo de personas participan de la lectura escuchando, hablando de sus propias historias, reflexionando sobre cómo somos y cómo las otras posibilidades de ser y actuar en el mundo.
El espacio cuenta con el acompañamiento de las asistentes del Programa Clubes de Lectores de Asolectura: Tania Ramos y Paola Roa; para su desarrollo cuenta, además, con los libros de la biblioteca del programa y con los libros del Programa Libro al Viento, iniciativa de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte.
Hay dos clubes de lectores, uno en el Pabellón Autonomía y otro en el Pabellón Libertad. Cada club está constituido por 50 internos, aproximadamente, cada interno con una procedencia cultural y judicial diferente. Hombres jóvenes, adultos, mayores, la mayoría de ellos con una apariencia taciturna, la mirada triste, el andar lento, quizá cauteloso. A la hora del club, cuando su acompañante entra en el patio, se escuchan algunos gritos llamando “los de lectura”; poco a poco, los hombres van llegando a ese rincón, donde se pueden apartar un poco del ruido; cada interno llega con su silla y va ocupando un lugar. Una vez reunidos, empieza la sesión: el libro abre las puertas a las infinitas posibilidades de la imaginación. A medida que giran las manecillas del reloj y cada círculo de tiempo se cierra, los rostros, los ojos, la piel de estos hombres se ilumina, brilla, y algunos osados le dan voz a los sentimientos que han florecido durante la lectura. Así una y otra vez, sucede esta sinfonía, este encuentro físico y emotivo, de sentidos, que nos confirma cuán cercanos somos y estamos, y cuán proclives a ser tan bellos como monstruosos alguna vez, pero cuán infinitamente humanos. Este espacio, sin duda, es un espacio más para enamorarse de la vida, para comprender al hombre, para saber de justos y justicias, rasgando los muros de la esclavitud con las palabras y el pensamiento, que dejan los libros y la voz mortal revoloteando en el aire.
Hoy, las cosas son diferentes:
Tras sinnúmeros de grandes y pesadas puertas enrejadas, atravesando largos corredores que despiden el olor del fermentado encierro de cientos de hombres, se abre la última puerta, la que se abre para dar al patio donde un día a la semana uno de sus rincones se inunda con unos perturbadores y mágicos revoloteos de palabras.
Esta nueva vista es el resultado del interés que tienen de llevar la lectura y los libros a los patios cerrados para la libertad, Asolectura, la Secretaria de Gobierno y la Oficina de Atención Integral de la Cárcel Distrital, quienes se pusieron de acuerdo para impulsar un programa de promoción de lectura al interior de la Cárcel Distrital: los Clubes de Lectores, espacios de lectura en voz alta, donde un grupo de personas participan de la lectura escuchando, hablando de sus propias historias, reflexionando sobre cómo somos y cómo las otras posibilidades de ser y actuar en el mundo.
El espacio cuenta con el acompañamiento de las asistentes del Programa Clubes de Lectores de Asolectura: Tania Ramos y Paola Roa; para su desarrollo cuenta, además, con los libros de la biblioteca del programa y con los libros del Programa Libro al Viento, iniciativa de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte.
Hay dos clubes de lectores, uno en el Pabellón Autonomía y otro en el Pabellón Libertad. Cada club está constituido por 50 internos, aproximadamente, cada interno con una procedencia cultural y judicial diferente. Hombres jóvenes, adultos, mayores, la mayoría de ellos con una apariencia taciturna, la mirada triste, el andar lento, quizá cauteloso. A la hora del club, cuando su acompañante entra en el patio, se escuchan algunos gritos llamando “los de lectura”; poco a poco, los hombres van llegando a ese rincón, donde se pueden apartar un poco del ruido; cada interno llega con su silla y va ocupando un lugar. Una vez reunidos, empieza la sesión: el libro abre las puertas a las infinitas posibilidades de la imaginación. A medida que giran las manecillas del reloj y cada círculo de tiempo se cierra, los rostros, los ojos, la piel de estos hombres se ilumina, brilla, y algunos osados le dan voz a los sentimientos que han florecido durante la lectura. Así una y otra vez, sucede esta sinfonía, este encuentro físico y emotivo, de sentidos, que nos confirma cuán cercanos somos y estamos, y cuán proclives a ser tan bellos como monstruosos alguna vez, pero cuán infinitamente humanos. Este espacio, sin duda, es un espacio más para enamorarse de la vida, para comprender al hombre, para saber de justos y justicias, rasgando los muros de la esclavitud con las palabras y el pensamiento, que dejan los libros y la voz mortal revoloteando en el aire.
Libros Recomendados
24 poetas latinoamericanos.
Coedición latinoamericana.
La lectura de poesía produce un placer inmenso dada su dimensión estética y la concisión con la que los autores de este género logran cargar de un profundo significado a las palabras. Visualizar
Angélica.
Lygia Bojunga, Norma.
Esta novela nos presenta la historia de una cigüeña que, preocupada por las mentiras y engaños que sus familiares usan con la excusa de que son ellos los que tienen la tarea de traer al mundo a los bebés, decide cambiar el rumbo de su vida y por ello se va a vivir al Brasil donde se gana la vida tocando la flauta. Visualizar
Antología de poesía colombiana para jóvenes.
Selección de Beatriz Helena Robledo, Alfaguara.
En este libro de poesía aparecen indistintamente una noche llena de perfumes, de murmullos y de música de alas, una rosa que fue testigo de un gran amor o míseros poetas temblando ante los vértigos del mar. Aquí la vida se juega o se cambia o los días nos revelan móviles, fértiles, sórdidos, plácidos, lúbricos o lúgubres. Visualizar
Aura.
Carlos Fuentes, Alianza Cien, colección Cuerpos y ofrendas.
El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de la fantasía, de los dioses. Visualizar
Bartleby, el escribiente.
Herman Melville, Mondadori.
Bartleby es un hombre enigmático cuyo trabajo, antes de ser copista, era el de leer “cartas muertas” o no reclamadas. Visualizar
Bonsai.
Christine Nöstlinger, Norma.
Sebastián es un adolescente, apodado por sus amigos “Bonsai” porque es pequeño, casi enano, pero según sus propias palabras, bello, proporcionado como un árbol en miniatura. Visualizar
Calicalabozo.
Andrés Caicedo, Norma.
Andrés Caicedo comprendió en su temprana juventud el material del que estaba hecha su generación y la generación que le precedió y las tantas generaciones que han construido este país insólito. Visualizar
Cuchilla.
Evelio José Rosero Diago, Norma.
Un niño de colegio narra los acontecimientos ocurridos con un temible profesor. “Cuchilla” es el apodo del hombre que refleja la dureza con que trata a sus alumnos quienes ven en él un ser lejano, imposible, inhumano. Visualizar
Dónde está la franja amarilla.
William Ospina, Norma.
Este revelador texto, es una mirada crítica e incisiva sobre la realidad colombiana y sobre los orígenes de la violencia que ha determinado la vida social, política y económica del país. Visualizar
El globito rojo.
Iela Mari, Lumen.
Existe en la imagen una especie de magia que hace que un lector pueda regocijarse con una serie de líneas y colores y construir a partir de allí una historia, un texto nuevo. Visualizar
El Gran Gigante Bonachón.
Roald Dahl
Ed. Alfaguara.
Roald Dahl es uno de los escritores más admirados y queridos dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil. Sus historias son tan divertidas y subversivas, que la industria cinematográfica ha realizado, en varias ocasiones, adaptaciones de algunas de ellas.Visualizar
El libro de los cochinitos.
Aquiles Nazoa.
Playco Editores, 1999.
En el mundo de la literatura infantil muchos autores han imaginado a los cerdos en situaciones cotidianas como las que le ocurren a los humanos, algunas de estas historias han sido escritas, contadas o ilustradas, y algunas se han hecho más conocidas que otras. Visualizar
El papá de noche.
María Gripe.
Juventud.
El papá de noche es el hombre que cuida a Julia cuando su madre, una enfermera, debe cumplir con un horario nocturno. Visualizar
El paraíso en la otra esquina.
Mario Vargas Llosa.
Alfaguara, 2005.
Espacios y tiempos que tres voces cuentan a partir de los mas íntimos detalles; espacios y tiempos habitados por tres mujeres que han llegan, estremecen y dejan fragmentos de su historia enredados en los hilos femeninos que nos tejen. Visualizar
El sabueso de los Baskerville.
Arthur Conan Doyle.
SM.
El heredero de una gran fortuna deberá enfrentar su destino y las extrañas fuerzas que se mueven alrededor de la casa familiar, acompañado por el famoso detective Sherlock Holmes y por su inseparable amigo el doctor Watson. Visualizar
El sol de los venados.
Gloria Cecilia Díaz.
Ediciones SM, 1993.
Jana es la segunda de seis hermanos. Todos la llaman así, aunque en realidad se llama María Juana, y es ella quien narra las historias que le ocurren a su familia en un pueblo en el que los atardeceres rojos son el mayor atractivo. Visualizar
El valle de los cocuyos.
Gloria Cecilia Díaz, SM.
Jerónimo es un niño de diez años que vive con Anastasia, una anciana sabia que comparte con él la belleza de un valle lleno de cocuyos, lagartijas y tortugas en cuyo caparazón están escritas las historias de los habitantes de la región. Visualizar
Frankenstein.
Mary Shelley.
Rei Andes, Tus libros, 1992.
Me encontraba en medio de una conversación sobre Frankenstein cuando mencioné el nombre de su creadora, Mary Shelley; entonces alguien preguntó: ¿quién es ella? Cuando dije que era una escritora, hubo una pequeña confusión, ya que algunos creían que el autor de Frankenstein o el Prometeo Moderno era un hombre. Visualizar
Fred y la caja de libros.
Ole KönneckeSM, 1998.
En una de sus andanzas Fred encuentra en el ático un sombrero y una caja llena de libros viejos. El sombrero está muy bien, le queda. Pero ¿Los libros? ¿Hay alguno que le guste? Visualizar
Guillermo Jorge Manuel José.
Mem Fox.
Ekaré.
Guillermo Jorge Manuel José vive cerca de un hogar para ancianos y conoce a todos y todas sus historias. Su amiga favorita es Ana Josefina Rosa Isabel quien, además de tener cuatro nombres como él, le cuenta al niño sus secretos. Visualizar
Jumanji.
Chris Van Allsburg, FCE.
En este libro el estadounidense Chris Van Allsburg, quien lo escribe e ilustra, nos introduce en el mundo fantástico que la imaginación de un par de niños es capaz de crear. Visualizar
La cama.
Lygia Bojunga.
Norma.
Alrededor de una cama antigua, tesoro de una familia que en otro tiempo fue muy rica, gira esta novela corta en la que entretejen las historias de varios personajes marcados por su situación social y afectiva. Visualizar
La decadencia de los dragones.
William Ospina.
Sin duda encontrar un libro de ensayos de William Ospina es una nueva oportunidad para apreciar su implacable y al mismo tiempo suave pluma, y para regocijarnos con su mirada sobre temas que tienen de divino y de humano. Visualizar
La hija del espantapájaros.
Maria Gripe.
Ediciones SM.
El mundo de las novelas de María Gripe está lleno de una extraña magia que envuelve al lector, no lo deja respirar y no lo suelta sino hasta que termina la narración. Visualizar
La joven tejedora.
Marina Colasanti.
Global.
La tejedora de esta historia infantil tiene el don de tejer todo lo que necesita, y todo lo que quiere, por ejemplo leche para beber, luz del sol para calentarse y paisajes llenos de horizontes bellos para sentirse feliz. Visualizar
Los fuegos.
Margarite Yourcenar.
El libro es una serie de nueve cuentos, en los que esta escritora revela los sentimientos, razones y circunstancias en los que se funda la existencia de cada personaje central.
Visualizar
Los mejores relatos de Roald Dahl.
Alfaguara
13 cuentos en los que el escritor nos muestra con lujo de detalles su magnifica pluma cargada de la ironía y el fino humor negro que caracterizan sus obras. Visualizar
Los misterios del Señor Burdick.
Chris Van Allsburg.
Fondo de Cultura Económica, México, 1999 .
Hace más de treinta años el Señor Harris Burdick contactó al editor Peter Wenders con el fin de que publicara, una obra literaria, compuesta por catorce historias, cada una acompañada por varias ilustraciones. Visualizar
Los últimos gigantes.
François Place, Ekaré.
Archibald Leopold Ruthmore encuentra por casualidad un objeto que lo llevará a enfrentar su mayor aventura y lo hará llegar a la peor traición: el diente de un gigante. Visualizar
Matilda.
Roald Dahl.
Alfaguara.
Una oportunidad para ser libre y felizUn día el padre de Matilda rompe el libro que ella lee, desesperado ante la actitud de una niña que se niega a seguir el hábito de la familia: ver obsesivamente programas de televisión que ofrecen un mundo fácil de felicidad, que se consigue sólo con dinero, belleza o fuerza. Visualizar
Mi amigo el pintor.
Lygia Bojunga Nunes.
Editorial Norma.
Esta novela corta relata la profunda relación de amistad entre dos amigos: un niño y un adulto pintor. Dentro del amplio y variado mundo de la literatura infantil y juvenil, esta historia se ha convertido en un clásico –como casi todas las de esta autora brasilera-, pues plantea una problemática casi siempre prohibida en las obras para niños y jóvenes: el suicidio. Visualizar
Mitos y leyendas indígenas.
Roxanna Erdman.
Editorial Everest.
Los orígenes, los fenómenos, las características de un vasto universo, han retado desde siempre a la imaginación de los hombres para ampliar su manera de comprender y vivir el mundo. Visualizar
Nana Vieja.
Margaret Wild, Ekaré.
Nana Vieja y Chanchita viven juntas y comparten la casa, los oficios y la alegría de vivir juntas en un sitio lleno de naturaleza. Visualizar
Pacto de sangre.
Fernando Claudín.
Anaya.
Raúl Tobar es un joven madrileño que perdió a sus padres siendo apenas un niño y que, recientemente, se ha enfrentado a la desaparición de su hermano Atón a manos de algunos mafiosos. Visualizar
Paulina.
Ana Maria Matute,Lumen, 1969.
Paulina es una pequeña huérfana que vive en la ciudad con su tía Susana, una triste mujer para la que su sobrina es una niña traviesa y mal educada. Visualizar
Pedro Páramo: un clásico latinoamericano.
Juan Rulfo, Plaza & Janés, 2000.
Pedro Páramo es el poema más extenso que he leído, la voz latinoamericana logra hacerse escuchar para dar cuenta del calor y la devastación de su tierra, para hablar con esa voz campesina que se escucha mientras se lee del éxodo como la más terrible muerte, como la más lamentable consecuencia de la tiranía. Visualizar
Pobby y Dingan.
Ben Rice, Planeta.
Pobby y Dingan viven con Kellyanne Williamson en Lightning Ridge, una zona de Australia en la que abundan minas de hermosos y cotizados ópalos. Sin embargo, ella es la única persona que puede verlos, porque Pobby y Dingan son amigos imaginarios. Visualizar
¿Quién quiere un rinoceronte barato?
Shel Silverstein, Lumen.
Un rinoceronte puede resultar barato si sirve como perchero, abre las latas de cerveza del tío, finge ser un tiburón bajo el agua o persuade a un padre indeciso sobre el dinero que le debe dar a su hijo. Visualizar
Soy el más fuerte.
Mario Ramos.
Corimbo.
Un lobo decide dar un paseo por el bosque para reposar después del almuerzo y para comprobar que él es el animal más fuerte de todo el mundo. Visualizar
Todo sobre un wafle.
Polly Horvath, Norma.
Primrose Squarp es una niña de once años que vive en el remoto pueblo de Coal Harbour y cuyos padres se han perdido en el mar en una noche de tormenta. Visualizar
Tortilla Flat.
John Steinbeck, Norma.
Tortilla Flat, un pueblo de Monterrey, en la costa de California, es el escenario en el que John Steinbeck ubica a Danny y a sus amigos, una especie de Caballeros de la Mesa Redonda, quienes vivirán una serie de aventuras a partir del recibo de una herencia del abuelo de Danny. Visualizar
Un mundo feliz.
Aldoux Husley.
Plaza y Janés, 1994.
Podríamos considerar la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz, como una obra de ciencia-ficción por sus deslumbrantes elementos futuristas; sin embargo, esta historia entreteje en sus hilos narrativos problemas de la sociedad actual. Visualizar
Zorro.
Autor: Margaret Wil
Ilustrador: Ron Brooks
Ediciones Ekaré.
Un perro ciego de un ojo y una urraca que no puede volar se encuentran en medio de un paisaje oscuro, Cuando Urraca sube al lomo de Perro, ambos encuentran una esperanza en aquello que les falta. Visualizar
Coedición latinoamericana.
La lectura de poesía produce un placer inmenso dada su dimensión estética y la concisión con la que los autores de este género logran cargar de un profundo significado a las palabras. Visualizar
Angélica.
Lygia Bojunga, Norma.
Esta novela nos presenta la historia de una cigüeña que, preocupada por las mentiras y engaños que sus familiares usan con la excusa de que son ellos los que tienen la tarea de traer al mundo a los bebés, decide cambiar el rumbo de su vida y por ello se va a vivir al Brasil donde se gana la vida tocando la flauta. Visualizar
Antología de poesía colombiana para jóvenes.
Selección de Beatriz Helena Robledo, Alfaguara.
En este libro de poesía aparecen indistintamente una noche llena de perfumes, de murmullos y de música de alas, una rosa que fue testigo de un gran amor o míseros poetas temblando ante los vértigos del mar. Aquí la vida se juega o se cambia o los días nos revelan móviles, fértiles, sórdidos, plácidos, lúbricos o lúgubres. Visualizar
Aura.
Carlos Fuentes, Alianza Cien, colección Cuerpos y ofrendas.
El hombre caza y lucha. La mujer intriga y sueña; es la madre de la fantasía, de los dioses. Visualizar
Bartleby, el escribiente.
Herman Melville, Mondadori.
Bartleby es un hombre enigmático cuyo trabajo, antes de ser copista, era el de leer “cartas muertas” o no reclamadas. Visualizar
Bonsai.
Christine Nöstlinger, Norma.
Sebastián es un adolescente, apodado por sus amigos “Bonsai” porque es pequeño, casi enano, pero según sus propias palabras, bello, proporcionado como un árbol en miniatura. Visualizar
Calicalabozo.
Andrés Caicedo, Norma.
Andrés Caicedo comprendió en su temprana juventud el material del que estaba hecha su generación y la generación que le precedió y las tantas generaciones que han construido este país insólito. Visualizar
Cuchilla.
Evelio José Rosero Diago, Norma.
Un niño de colegio narra los acontecimientos ocurridos con un temible profesor. “Cuchilla” es el apodo del hombre que refleja la dureza con que trata a sus alumnos quienes ven en él un ser lejano, imposible, inhumano. Visualizar
Dónde está la franja amarilla.
William Ospina, Norma.
Este revelador texto, es una mirada crítica e incisiva sobre la realidad colombiana y sobre los orígenes de la violencia que ha determinado la vida social, política y económica del país. Visualizar
El globito rojo.
Iela Mari, Lumen.
Existe en la imagen una especie de magia que hace que un lector pueda regocijarse con una serie de líneas y colores y construir a partir de allí una historia, un texto nuevo. Visualizar
El Gran Gigante Bonachón.
Roald Dahl
Ed. Alfaguara.
Roald Dahl es uno de los escritores más admirados y queridos dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil. Sus historias son tan divertidas y subversivas, que la industria cinematográfica ha realizado, en varias ocasiones, adaptaciones de algunas de ellas.Visualizar
El libro de los cochinitos.
Aquiles Nazoa.
Playco Editores, 1999.
En el mundo de la literatura infantil muchos autores han imaginado a los cerdos en situaciones cotidianas como las que le ocurren a los humanos, algunas de estas historias han sido escritas, contadas o ilustradas, y algunas se han hecho más conocidas que otras. Visualizar
El papá de noche.
María Gripe.
Juventud.
El papá de noche es el hombre que cuida a Julia cuando su madre, una enfermera, debe cumplir con un horario nocturno. Visualizar
El paraíso en la otra esquina.
Mario Vargas Llosa.
Alfaguara, 2005.
Espacios y tiempos que tres voces cuentan a partir de los mas íntimos detalles; espacios y tiempos habitados por tres mujeres que han llegan, estremecen y dejan fragmentos de su historia enredados en los hilos femeninos que nos tejen. Visualizar
El sabueso de los Baskerville.
Arthur Conan Doyle.
SM.
El heredero de una gran fortuna deberá enfrentar su destino y las extrañas fuerzas que se mueven alrededor de la casa familiar, acompañado por el famoso detective Sherlock Holmes y por su inseparable amigo el doctor Watson. Visualizar
El sol de los venados.
Gloria Cecilia Díaz.
Ediciones SM, 1993.
Jana es la segunda de seis hermanos. Todos la llaman así, aunque en realidad se llama María Juana, y es ella quien narra las historias que le ocurren a su familia en un pueblo en el que los atardeceres rojos son el mayor atractivo. Visualizar
El valle de los cocuyos.
Gloria Cecilia Díaz, SM.
Jerónimo es un niño de diez años que vive con Anastasia, una anciana sabia que comparte con él la belleza de un valle lleno de cocuyos, lagartijas y tortugas en cuyo caparazón están escritas las historias de los habitantes de la región. Visualizar
Frankenstein.
Mary Shelley.
Rei Andes, Tus libros, 1992.
Me encontraba en medio de una conversación sobre Frankenstein cuando mencioné el nombre de su creadora, Mary Shelley; entonces alguien preguntó: ¿quién es ella? Cuando dije que era una escritora, hubo una pequeña confusión, ya que algunos creían que el autor de Frankenstein o el Prometeo Moderno era un hombre. Visualizar
Fred y la caja de libros.
Ole KönneckeSM, 1998.
En una de sus andanzas Fred encuentra en el ático un sombrero y una caja llena de libros viejos. El sombrero está muy bien, le queda. Pero ¿Los libros? ¿Hay alguno que le guste? Visualizar
Guillermo Jorge Manuel José.
Mem Fox.
Ekaré.
Guillermo Jorge Manuel José vive cerca de un hogar para ancianos y conoce a todos y todas sus historias. Su amiga favorita es Ana Josefina Rosa Isabel quien, además de tener cuatro nombres como él, le cuenta al niño sus secretos. Visualizar
Jumanji.
Chris Van Allsburg, FCE.
En este libro el estadounidense Chris Van Allsburg, quien lo escribe e ilustra, nos introduce en el mundo fantástico que la imaginación de un par de niños es capaz de crear. Visualizar
La cama.
Lygia Bojunga.
Norma.
Alrededor de una cama antigua, tesoro de una familia que en otro tiempo fue muy rica, gira esta novela corta en la que entretejen las historias de varios personajes marcados por su situación social y afectiva. Visualizar
La decadencia de los dragones.
William Ospina.
Sin duda encontrar un libro de ensayos de William Ospina es una nueva oportunidad para apreciar su implacable y al mismo tiempo suave pluma, y para regocijarnos con su mirada sobre temas que tienen de divino y de humano. Visualizar
La hija del espantapájaros.
Maria Gripe.
Ediciones SM.
El mundo de las novelas de María Gripe está lleno de una extraña magia que envuelve al lector, no lo deja respirar y no lo suelta sino hasta que termina la narración. Visualizar
La joven tejedora.
Marina Colasanti.
Global.
La tejedora de esta historia infantil tiene el don de tejer todo lo que necesita, y todo lo que quiere, por ejemplo leche para beber, luz del sol para calentarse y paisajes llenos de horizontes bellos para sentirse feliz. Visualizar
Los fuegos.
Margarite Yourcenar.
El libro es una serie de nueve cuentos, en los que esta escritora revela los sentimientos, razones y circunstancias en los que se funda la existencia de cada personaje central.
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Los mejores relatos de Roald Dahl.
Alfaguara
13 cuentos en los que el escritor nos muestra con lujo de detalles su magnifica pluma cargada de la ironía y el fino humor negro que caracterizan sus obras. Visualizar
Los misterios del Señor Burdick.
Chris Van Allsburg.
Fondo de Cultura Económica, México, 1999 .
Hace más de treinta años el Señor Harris Burdick contactó al editor Peter Wenders con el fin de que publicara, una obra literaria, compuesta por catorce historias, cada una acompañada por varias ilustraciones. Visualizar
Los últimos gigantes.
François Place, Ekaré.
Archibald Leopold Ruthmore encuentra por casualidad un objeto que lo llevará a enfrentar su mayor aventura y lo hará llegar a la peor traición: el diente de un gigante. Visualizar
Matilda.
Roald Dahl.
Alfaguara.
Una oportunidad para ser libre y felizUn día el padre de Matilda rompe el libro que ella lee, desesperado ante la actitud de una niña que se niega a seguir el hábito de la familia: ver obsesivamente programas de televisión que ofrecen un mundo fácil de felicidad, que se consigue sólo con dinero, belleza o fuerza. Visualizar
Mi amigo el pintor.
Lygia Bojunga Nunes.
Editorial Norma.
Esta novela corta relata la profunda relación de amistad entre dos amigos: un niño y un adulto pintor. Dentro del amplio y variado mundo de la literatura infantil y juvenil, esta historia se ha convertido en un clásico –como casi todas las de esta autora brasilera-, pues plantea una problemática casi siempre prohibida en las obras para niños y jóvenes: el suicidio. Visualizar
Mitos y leyendas indígenas.
Roxanna Erdman.
Editorial Everest.
Los orígenes, los fenómenos, las características de un vasto universo, han retado desde siempre a la imaginación de los hombres para ampliar su manera de comprender y vivir el mundo. Visualizar
Nana Vieja.
Margaret Wild, Ekaré.
Nana Vieja y Chanchita viven juntas y comparten la casa, los oficios y la alegría de vivir juntas en un sitio lleno de naturaleza. Visualizar
Pacto de sangre.
Fernando Claudín.
Anaya.
Raúl Tobar es un joven madrileño que perdió a sus padres siendo apenas un niño y que, recientemente, se ha enfrentado a la desaparición de su hermano Atón a manos de algunos mafiosos. Visualizar
Paulina.
Ana Maria Matute,Lumen, 1969.
Paulina es una pequeña huérfana que vive en la ciudad con su tía Susana, una triste mujer para la que su sobrina es una niña traviesa y mal educada. Visualizar
Pedro Páramo: un clásico latinoamericano.
Juan Rulfo, Plaza & Janés, 2000.
Pedro Páramo es el poema más extenso que he leído, la voz latinoamericana logra hacerse escuchar para dar cuenta del calor y la devastación de su tierra, para hablar con esa voz campesina que se escucha mientras se lee del éxodo como la más terrible muerte, como la más lamentable consecuencia de la tiranía. Visualizar
Pobby y Dingan.
Ben Rice, Planeta.
Pobby y Dingan viven con Kellyanne Williamson en Lightning Ridge, una zona de Australia en la que abundan minas de hermosos y cotizados ópalos. Sin embargo, ella es la única persona que puede verlos, porque Pobby y Dingan son amigos imaginarios. Visualizar
¿Quién quiere un rinoceronte barato?
Shel Silverstein, Lumen.
Un rinoceronte puede resultar barato si sirve como perchero, abre las latas de cerveza del tío, finge ser un tiburón bajo el agua o persuade a un padre indeciso sobre el dinero que le debe dar a su hijo. Visualizar
Soy el más fuerte.
Mario Ramos.
Corimbo.
Un lobo decide dar un paseo por el bosque para reposar después del almuerzo y para comprobar que él es el animal más fuerte de todo el mundo. Visualizar
Todo sobre un wafle.
Polly Horvath, Norma.
Primrose Squarp es una niña de once años que vive en el remoto pueblo de Coal Harbour y cuyos padres se han perdido en el mar en una noche de tormenta. Visualizar
Tortilla Flat.
John Steinbeck, Norma.
Tortilla Flat, un pueblo de Monterrey, en la costa de California, es el escenario en el que John Steinbeck ubica a Danny y a sus amigos, una especie de Caballeros de la Mesa Redonda, quienes vivirán una serie de aventuras a partir del recibo de una herencia del abuelo de Danny. Visualizar
Un mundo feliz.
Aldoux Husley.
Plaza y Janés, 1994.
Podríamos considerar la novela de Aldous Huxley, Un mundo feliz, como una obra de ciencia-ficción por sus deslumbrantes elementos futuristas; sin embargo, esta historia entreteje en sus hilos narrativos problemas de la sociedad actual. Visualizar
Zorro.
Autor: Margaret Wil
Ilustrador: Ron Brooks
Ediciones Ekaré.
Un perro ciego de un ojo y una urraca que no puede volar se encuentran en medio de un paisaje oscuro, Cuando Urraca sube al lomo de Perro, ambos encuentran una esperanza en aquello que les falta. Visualizar
Convenio con la IBBY y el Banco del Libro de Venezuela
Asolectura en convenio con la IBBY y el Banco del Libro de Venezuela, desde el mes de marzo trabajan en la apertura y asistencia de Clubes de Lectores con población infantil y juvenil en crisis, especialmente niños, niñas y jóvenes victimas del conflicto armado colombiano. Se espera abrir y asistir 20 clubes de lectores con esta población y desarrollar el componente de formación de mediadores de lectura con los profesionales que brindan apoyo a las instituciones encargadas de albergar y atender a estos niños.
El siguiente es un fragmento del marco teórico a partir del cual se orientan las actividades de los Clubes
Cuando alguien ha perdido un ser querido,
observen su comportamiento con respecto
a la lectura. Mientras no pueda leer,
su duelo no tendrá lugar.
Si abre un ensayo, una novela, un poema
–todo lo que no sea una exhortación laica o
religiosa para soportar su situación actual-
es que está escapando de la melancolía,
es porque deja que el duelo lo trabaje.
La lectura es, junto con la amistad,
una de las contribuciones más seguras
al trabajo del duelo.
De una manera general nos ayuda
hacer el duelo de los limites de nuestra vida,
de los limites de la humana condición[2].
Colombia vive desde hace más de 60 años una guerra que se lleva buena parte de sus recursos y que compromete la vida, la educación, la salud y la felicidad de niños, niñas, jóvenes y adultos, especialmente de aquellos que viven en los sectores campesinos y urbanos que están más cerca del conflicto armado y que por lo general es la población más pobre. De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas el número de desplazados por la violencia llegó a fines del año pasado a 3.663.000 personas que se agrupan en casi un millón de familias que deambulan por las grandes ciudades.
De la población desplazada 1.100.000 son niños y a ellos se suman aproximadamente 4000 niños y jóvenes que se han desvinculado de las fuerzas armadas ilegales. Víctimas de la guerra, estos niños se encuentran en situación de extrema exclusión, sin oportunidades para acceder a la educación, con sus núcleos familiares desechos y sin expectativas de una vida futura sana y segura. A pesar de que estas situaciones no son exclusivas de las poblaciones desplazadas y excombatientes, pues las sufren buena parte de la población colombiana, son los niños y jóvenes víctimas del conflicto armado los que han llamado con más urgencia la atención de programas gubernamentales y no gubernamentales, pues no sólo son víctimas de una sociedad inequitativa sino que también sufren de manera directa las secuelas de la guerra.
Es así como se vienen desarrollando diferentes programas que proporcionan atenciones prioritarias a esta población como valoración nutricional, alimentación, atención psicológica, remisión a servicios educativos, servicios médicos y sanitarios esenciales. Aquellos niños que han perdido sus familias se encuentran internos en los hogares de protección para la niñez en situación de peligro o abandono.
A estas acciones que se vienen realizando, se hace necesario sumar iniciativas que vayan más allá del suministro de apoyos materiales, de educación formal, de salud y de atención psicosocial; iniciativas que contribuyan a la recuperación emocional de los niños a partir de prácticas que respondan a sus necesidades interiores, que les permitan de forma espontánea expresar sus temores, conflictos, expectativas y puedan así encontrar su propio camino para forjar su identidad, dotar de sentido su vida y su situación en el mundo que los rodea.
El desarraigo, el temor, la violencia, el desamparo, la muerte, son las constantes que acompañan y determinan los recuerdos, las imágenes, las palabras, los juegos y las historias de estos niños y jóvenes. La guerra está presente de forma consciente e inconsciente, la guerra ha trascendido sus circunstancias físicas y ha plagado el lenguaje con el que comprenden y narran el mundo.
Es por lo anterior que estos niños necesitan de elementos que les ayuden a elaborar sus miedos y resentimientos de forma racional pero basados en lenguajes simbólicos, como los de la literatura, a partir de los cuales su realidad se confronte y se transforme, ofreciéndoles nuevas maneras de expresar sus cargas verbales y opciones de comunicación diferentes a las adquiridas en la guerra.
La experiencia de Asolectura con grupos de lectura en poblaciones de niños y jóvenes excluidos y afectados por diferentes problemáticas socioculturales demuestra que la lectura de la literatura en grupos de lectores acompañados por mediadores previamente formados les ofrece la oportunidad de expresarse, de comunicar sus emociones y de enriquecer su lenguaje simbólico y cotidiano, además de ampliar sus imaginarios con respecto al mundo y a sí mismos. Estos grupos se constituyen en ambientes terapéuticos no tradicionales en los que los cuentos, poemas y novelas leídas aportan a la imaginación ambientes, tonos, lenguajes y emociones para que – de forma consciente o inconsciente – se elaboren los propios relatos, se haga una resignificación de las historias de vida y se manifiesten las angustias y dolores internos.
Si se facilita a los niños y jóvenes víctimas de la guerra el acceso a diferentes manifestaciones artísticas y especialmente a la literatura se estaría propiciando el crecimiento de seres humanos emocionalmente sanos, menos vulnerables al ataque de los lenguajes autoritarios y de los imaginarios marcados por la violencia, que sólo generan resentimiento y temor. Existiría para ellos la posibilidad de tomar distancia – gracias a las palabras – y de crecer con una conciencia más clara acerca de su experiencia en la guerra.
El siguiente es un fragmento del marco teórico a partir del cual se orientan las actividades de los Clubes
Cuando alguien ha perdido un ser querido,
observen su comportamiento con respecto
a la lectura. Mientras no pueda leer,
su duelo no tendrá lugar.
Si abre un ensayo, una novela, un poema
–todo lo que no sea una exhortación laica o
religiosa para soportar su situación actual-
es que está escapando de la melancolía,
es porque deja que el duelo lo trabaje.
La lectura es, junto con la amistad,
una de las contribuciones más seguras
al trabajo del duelo.
De una manera general nos ayuda
hacer el duelo de los limites de nuestra vida,
de los limites de la humana condición[2].
Colombia vive desde hace más de 60 años una guerra que se lleva buena parte de sus recursos y que compromete la vida, la educación, la salud y la felicidad de niños, niñas, jóvenes y adultos, especialmente de aquellos que viven en los sectores campesinos y urbanos que están más cerca del conflicto armado y que por lo general es la población más pobre. De acuerdo con el Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas el número de desplazados por la violencia llegó a fines del año pasado a 3.663.000 personas que se agrupan en casi un millón de familias que deambulan por las grandes ciudades.
De la población desplazada 1.100.000 son niños y a ellos se suman aproximadamente 4000 niños y jóvenes que se han desvinculado de las fuerzas armadas ilegales. Víctimas de la guerra, estos niños se encuentran en situación de extrema exclusión, sin oportunidades para acceder a la educación, con sus núcleos familiares desechos y sin expectativas de una vida futura sana y segura. A pesar de que estas situaciones no son exclusivas de las poblaciones desplazadas y excombatientes, pues las sufren buena parte de la población colombiana, son los niños y jóvenes víctimas del conflicto armado los que han llamado con más urgencia la atención de programas gubernamentales y no gubernamentales, pues no sólo son víctimas de una sociedad inequitativa sino que también sufren de manera directa las secuelas de la guerra.
Es así como se vienen desarrollando diferentes programas que proporcionan atenciones prioritarias a esta población como valoración nutricional, alimentación, atención psicológica, remisión a servicios educativos, servicios médicos y sanitarios esenciales. Aquellos niños que han perdido sus familias se encuentran internos en los hogares de protección para la niñez en situación de peligro o abandono.
A estas acciones que se vienen realizando, se hace necesario sumar iniciativas que vayan más allá del suministro de apoyos materiales, de educación formal, de salud y de atención psicosocial; iniciativas que contribuyan a la recuperación emocional de los niños a partir de prácticas que respondan a sus necesidades interiores, que les permitan de forma espontánea expresar sus temores, conflictos, expectativas y puedan así encontrar su propio camino para forjar su identidad, dotar de sentido su vida y su situación en el mundo que los rodea.
El desarraigo, el temor, la violencia, el desamparo, la muerte, son las constantes que acompañan y determinan los recuerdos, las imágenes, las palabras, los juegos y las historias de estos niños y jóvenes. La guerra está presente de forma consciente e inconsciente, la guerra ha trascendido sus circunstancias físicas y ha plagado el lenguaje con el que comprenden y narran el mundo.
Es por lo anterior que estos niños necesitan de elementos que les ayuden a elaborar sus miedos y resentimientos de forma racional pero basados en lenguajes simbólicos, como los de la literatura, a partir de los cuales su realidad se confronte y se transforme, ofreciéndoles nuevas maneras de expresar sus cargas verbales y opciones de comunicación diferentes a las adquiridas en la guerra.
La experiencia de Asolectura con grupos de lectura en poblaciones de niños y jóvenes excluidos y afectados por diferentes problemáticas socioculturales demuestra que la lectura de la literatura en grupos de lectores acompañados por mediadores previamente formados les ofrece la oportunidad de expresarse, de comunicar sus emociones y de enriquecer su lenguaje simbólico y cotidiano, además de ampliar sus imaginarios con respecto al mundo y a sí mismos. Estos grupos se constituyen en ambientes terapéuticos no tradicionales en los que los cuentos, poemas y novelas leídas aportan a la imaginación ambientes, tonos, lenguajes y emociones para que – de forma consciente o inconsciente – se elaboren los propios relatos, se haga una resignificación de las historias de vida y se manifiesten las angustias y dolores internos.
Si se facilita a los niños y jóvenes víctimas de la guerra el acceso a diferentes manifestaciones artísticas y especialmente a la literatura se estaría propiciando el crecimiento de seres humanos emocionalmente sanos, menos vulnerables al ataque de los lenguajes autoritarios y de los imaginarios marcados por la violencia, que sólo generan resentimiento y temor. Existiría para ellos la posibilidad de tomar distancia – gracias a las palabras – y de crecer con una conciencia más clara acerca de su experiencia en la guerra.
Informe de una experiencia.
En medios educativos y culturales existe una gran preocupación acerca de las bajas tasas de lectura de la población. Y aun cuando no es este el espacio para indagar sobre las causas del desinterés por esta actividad, sí podríamos aventurar algunas estimaciones que tienen que ver fundamentalmente con la forma en que la escuela conduce el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lectura, haciendo de ella una actividad con fines exclusivamente escolares; con las pocas posibilidades de acceso a materiales de lectura de calidad; con la manera como se invade desde los medios masivos el tiempo de niños, adolescentes y adultos, y con la forma contradictoria en que la sociedad concibe la lectura, como medio de acceso al conocimiento y a la educación, pero a la cual se le destina poco o ningún tiempo y esfuerzo.
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Clubes de lectores: Una propuesta de promoción y de reflexión
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La Lectura de los Clásicos Informe de una experiencia
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Exploración cualitativa de los Clubes de Lectores
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Clubes de lectores: Una propuesta de promoción y de reflexión
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La Lectura de los Clásicos Informe de una experiencia
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Exploración cualitativa de los Clubes de Lectores
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Textos sobre promoción y mediación
A Propósito de los enunciados obvios y las extrañas demostraciones
Por: Carolina Alonso.
Los que están encargados de promover la lectura necesitan leer Literatura; estoy convencida de que todos los seres humanos que pertenecemos a una cultura de la escritura lo necesitamos. La aclaración de “cultura de la escritura” obedece al hecho de que los libros no son los únicos medios para contar historias; durante siglos y siglos, en todas las comunidades humanas, las historias se han transmitido oralmente, en medio de prácticas cotidianas y también en momentos extra-ordinarios. Visualizar
Dar a leer... quizá.
Jorge Larrosa.
Profesor de filosofía de la Educación en la Universidad de Barcelona. Realizó estudios posdoctorales en el Instituto de Educación de de la universidad de Londres y en el Centro Michel Foucault de la Sorbona de Paris. Visualizar
De la consigna al enigma (o cómo ganar espacio).
Graciela Montes.
Junio de 1999. Congreso de Lectura del I.B.B.Y. Uruguay, Montevideo. Publicado en Educación y Biblioteca, Madrid, Año 12, Nº 112, Mayo del 2000. Visualizar
El realismo en los libros para niños y jóvenes
Sachenska García.
Artículo publicado en la revista Barataria de Editorial Norma, Nº 3, 2005.
Las palabras y el diálogo
William Ospina.
(Intervención en la I Cumbre Mundial de la Poesía por la Paz de Colombia)
Hölderlin afirmó que la poesía es el más inocente de los oficios y también que el lenguaje es el más peligroso de los bienes humanos. Visualizar
Retirados a la sombra de nuestros párpados.
Graciela Montes.
Septiembre de 2001. Congreso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil, Universidad del Comahue, Cipolletti. Visualizar
Temas y autores del realismo en los libros para niños y jovenes.
Sashenca García.
Este articulo se publica con permiso de la autora y la Revista Barataria, Editorial Norma, donde fue publicado por primera vez en el número 3, 2005. Visualizar
El Gran Gigante Bonachón
Roald Dahl
Ed. Alfaguara.
Roald Dahl es uno de los escritores más admirados y queridos dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil. Sus historias son tan divertidas y subversivas, que la industria cinematográfica ha realizado, en varias ocasiones, adaptaciones de algunas de ellas. Para nadie son desconocidos las aventuras de Matilda, de Charlie, o los problemas que tuvo que enfrentar un niño al encontrarse con una convención de brujas. Sin embargo, muchos no conocen a uno de los personajes más entrañables que creó Dahl: el Gran Gigante Bonachón, un ser enorme, encantador y muy tierno, que se dedica a cazar sueños y que, en la hora mágica, se los sopla a los niños que duermen profundamente.
Sofía es una niña que vive en un orfanato y, una noche en la que no logra conciliar el sueño, descubre al gigante soplando sueños por una ventana. Cuando él se da cuenta, la rapta- pues nadie en el mundo debe saber su secreto- y se la lleva al País de los Gigantes. Allí viven los más horripilantes, terroríficos y enormes seres del planeta y, lo peor de todo, es que se alimentan de guisantes humanos… por nada del mundo, pueden enterarse de la llegada de Sofía, pues se la zamparían en un segundo, “como una gota de agua”. Así comienzan las aventuras de esta niña que se sumerge en la vida de su amigo y termina por conocer los hábitos de los demás habitantes del país.
Como la mayoría de libros de Roald Dahl, éste hace una crítica al mundo de los adultos, mediante el uso de un humor ingenioso y penetrante, que garantiza la diversión de principio a fin. Además, se repite esa característica tan propia de las historias de Dahl, la de realizar siempre una reivindicación del niño, gracias a la fuerza que éste tiene como personaje y al constante cuestionamiento de la autoridad. El lenguaje se convierte, por otro lado, en un juego, especialmente a través del gigante, quien comete muchos “errores” al hablar: palabras como gingante, inspantoso, nivrioso y barabiridad le sacan a cualquier lector una sonrisa, mezcla de ternura y gracia.
Roald Dahl nació en el País de Gales en 1916. A los siete años fue internado en un colegio inglés, donde le tocó vivir el rígido sistema educativo británico, que reflejó luego en muchas de sus historias. Durante la Segunda Guerra Mundial se hizo piloto y, después de un accidente, se dedicó a escribir sus experiencias de guerra. Empezó a publicar para niños motivado por las historias que les contaba a sus hijos. En 1964 vio la luz su primer libro, Charlie y la fábrica de chocolate. Murió en 1990, dejándole al mundo obras como Matilda, El súper zorro y Las brujas, entre muchas otras.
Ed. Alfaguara.
Roald Dahl es uno de los escritores más admirados y queridos dentro del mundo de la literatura infantil y juvenil. Sus historias son tan divertidas y subversivas, que la industria cinematográfica ha realizado, en varias ocasiones, adaptaciones de algunas de ellas. Para nadie son desconocidos las aventuras de Matilda, de Charlie, o los problemas que tuvo que enfrentar un niño al encontrarse con una convención de brujas. Sin embargo, muchos no conocen a uno de los personajes más entrañables que creó Dahl: el Gran Gigante Bonachón, un ser enorme, encantador y muy tierno, que se dedica a cazar sueños y que, en la hora mágica, se los sopla a los niños que duermen profundamente.
Sofía es una niña que vive en un orfanato y, una noche en la que no logra conciliar el sueño, descubre al gigante soplando sueños por una ventana. Cuando él se da cuenta, la rapta- pues nadie en el mundo debe saber su secreto- y se la lleva al País de los Gigantes. Allí viven los más horripilantes, terroríficos y enormes seres del planeta y, lo peor de todo, es que se alimentan de guisantes humanos… por nada del mundo, pueden enterarse de la llegada de Sofía, pues se la zamparían en un segundo, “como una gota de agua”. Así comienzan las aventuras de esta niña que se sumerge en la vida de su amigo y termina por conocer los hábitos de los demás habitantes del país.
Como la mayoría de libros de Roald Dahl, éste hace una crítica al mundo de los adultos, mediante el uso de un humor ingenioso y penetrante, que garantiza la diversión de principio a fin. Además, se repite esa característica tan propia de las historias de Dahl, la de realizar siempre una reivindicación del niño, gracias a la fuerza que éste tiene como personaje y al constante cuestionamiento de la autoridad. El lenguaje se convierte, por otro lado, en un juego, especialmente a través del gigante, quien comete muchos “errores” al hablar: palabras como gingante, inspantoso, nivrioso y barabiridad le sacan a cualquier lector una sonrisa, mezcla de ternura y gracia.
Roald Dahl nació en el País de Gales en 1916. A los siete años fue internado en un colegio inglés, donde le tocó vivir el rígido sistema educativo británico, que reflejó luego en muchas de sus historias. Durante la Segunda Guerra Mundial se hizo piloto y, después de un accidente, se dedicó a escribir sus experiencias de guerra. Empezó a publicar para niños motivado por las historias que les contaba a sus hijos. En 1964 vio la luz su primer libro, Charlie y la fábrica de chocolate. Murió en 1990, dejándole al mundo obras como Matilda, El súper zorro y Las brujas, entre muchas otras.
A Propósito de los enunciados obvios y las extrañas demostraciones
Por: Carolina Alonso
Cuando estaba en mi último año de colegio, en clase de Cálculo, el profesor nos pidió que realizáramos una serie de demostraciones lógico-matemáticas de enunciados verdaderos y obvios. Demostrar que cero es igual a cero (0=0), por ejemplo, resultaba tan extraño… hacerlo fue un interesante ejercicio de lógica, no lo niego. En fin, han pasado muchos años y ahora me veo avocada a la tarea de hacer otra de esas demostraciones: “Quienes están encargados de promover la lectura necesitan leer Literatura”, es un enunciado verdadero, obvio… decirlo debería ser suficiente. Sin embargo, vamos a hacer el extraño ejercicio de demostrarlo (advierto que es posible fallar; advierto que en estos campos menos lógicos, los argumentos no siempre son tan precisos; advierto que los pasos pueden ser erráticos y un poco confusos y que no sé exactamente a donde conducirán: todo esto, para mí, resulta más emocionante).
Comenzaré por decir que no creo que sólo los que están encargados de promover la lectura necesitan leer Literatura; estoy convencida de que todos los seres humanos que pertenecemos a una cultura de la escritura lo necesitamos. La aclaración de “cultura de la escritura” obedece al hecho de que los libros no son los únicos medios para contar historias; durante siglos y siglos, en todas las comunidades humanas, las historias se han transmitido oralmente, en medio de prácticas cotidianas y también en momentos extra-ordinarios. Hoy se nos cuentan historias a través de la radio, de la televisión, del cine y de múltiples medios impresos. Pero devolvámonos un poco, los seres humanos —todos— necesitamos historias. Las necesitamos para saber quiénes somos, dónde nos encontramos, de dónde venimos, a dónde nos dirigimos, con quiénes estamos, para saber que podemos superar pruebas; en síntesis, para armarnos nuestra propia historia, esa donde somos protagonistas. Y luego está la Literatura, esa forma única de contar historias que resulta fascinante porque utiliza con armonía y precisión las palabras, porque construye mundos posibles e imposibles con tal coherencia que nos permite habitar en ellos durante el tiempo de la lectura y después, por siempre. La Literatura es el mejor medio de contar historias, los seres humanos necesitamos historias y tenemos en las obras literarias su mejor expresión, entonces, lógicamente, los seres humanos necesitamos leer Literatura. Claro, podemos conformarnos con las historias no tan bien contadas, con las formas simples… podemos, sí, esa es una opción. Como cuando uno va a un banquete y sólo se come un par de rebanadas de pan francés… es una opción.
Aquí viene otro postulado: quienes promueven la lectura (padres, maestros, bibliotecarios) son seres humanos que, por lo tanto, necesitan leer Literatura por ellos mismos, no por ser padres, maestros ni bibliotecarios. “Los promotores de lectura deben leer porque realizan la tarea de promover la lectura”: he aquí un postulado falso, sus dos premisas no tienen carácter de necesidad. Hay muchos que promueven la lectura y no leen, menos Literatura… Yo leo por mí, para mí, porque me gusta, porque yo lo necesito. Luego aparecen los demás y los oficios que cada uno de nosotros desempeña en el mundo. En principio están el “yo”, la Literatura, la necesidad vital y la opción por lo mejor. La Literatura hace solita su trabajo de autopromoción. Un buen libro, en el momento adecuado, atrapa lectores; quienes hemos sido cautivados lo sabemos, y luego vienen las ganas de otro y de otro y de otro… Entonces parece que el promotor de lectura es un ser humano contagiado de este deseo, de esta necesidad, que contagia a otros. Su papel es poner los libros adecuados (los que él ha leído, ha amado y ha sufrido) cerca de los otros, como cuando uno tiene gripa y estornuda en un ascensor, así funciona: dejar el virus por ahí y permitirle hacer su trabajo.
Ahora bien, esa parte del trabajo es fácil, porque surge de la propia necesidad y de la potencia contagiosa de los buenos libros; podríamos decir que trabajo, lo que se dice trabajo no ha habido. Sin embargo, en la básica relación yo-Literatura existe un peligro y, por lo tanto, una exigencia. Se requiere ser valiente para leer Literatura: siempre se corre el riesgo de resultar afectado, transformado, de sentirse incómodo en el mundo, incomodado… Hay quienes no vuelven a los libros porque no soportan los cuestionamientos, porque no les gusta la incomodidad, porque no saben qué hacer con las preguntas que los asaltan. También existen los que se hacen los sordos, los que dicen que no entienden nada, los que eligen libros que no intranquilizan. Entonces es cuando, creo yo, se requiere de un acompañante, de un guía. El guía es, por definición, alguien que “ya ha estado allí”; es decir, alguien que leyó el libro y se dejó afectar, incomodar, transformar… y sigue vivo, incluso más, incluso mejor. Y, por supuesto, deseoso de otra incursión en un mundo riesgoso, literario. Así que el guía ayuda a comprender al nuevo lector, lo anima a continuar, a preguntarse, a cuestionar, a ver de otra manera las cosas de siempre… porque sí, porque vale la pena, porque el guía puede anticipar que allá, al final de las páginas, ese lector será distinto… y ninguno de los dos puede evitar la curiosidad de saber cómo terminarán el libro y el lector.
Así que un promotor de lectura necesita leer Literatura porque es un ser humano valiente que elige la mejor opción narrativa y desea contagiar a otros, y porque, como futuro guía, tiene que haber experimentado la transformación; no para hablar de ella —de la suya— sino para ser útil al acompañar a otros en el tránsito.
En la demostración del cero es igual a cero, la premisa inicial (0=0) se convierte en la afirmación final, obvio. Creo que lo mismo ha sucedido aquí; pero, como en las buenas historias y en las demostraciones lógico-matemáticas, eso no importa, lo importante es lo descubierto en el camino.
Cuando estaba en mi último año de colegio, en clase de Cálculo, el profesor nos pidió que realizáramos una serie de demostraciones lógico-matemáticas de enunciados verdaderos y obvios. Demostrar que cero es igual a cero (0=0), por ejemplo, resultaba tan extraño… hacerlo fue un interesante ejercicio de lógica, no lo niego. En fin, han pasado muchos años y ahora me veo avocada a la tarea de hacer otra de esas demostraciones: “Quienes están encargados de promover la lectura necesitan leer Literatura”, es un enunciado verdadero, obvio… decirlo debería ser suficiente. Sin embargo, vamos a hacer el extraño ejercicio de demostrarlo (advierto que es posible fallar; advierto que en estos campos menos lógicos, los argumentos no siempre son tan precisos; advierto que los pasos pueden ser erráticos y un poco confusos y que no sé exactamente a donde conducirán: todo esto, para mí, resulta más emocionante).
Comenzaré por decir que no creo que sólo los que están encargados de promover la lectura necesitan leer Literatura; estoy convencida de que todos los seres humanos que pertenecemos a una cultura de la escritura lo necesitamos. La aclaración de “cultura de la escritura” obedece al hecho de que los libros no son los únicos medios para contar historias; durante siglos y siglos, en todas las comunidades humanas, las historias se han transmitido oralmente, en medio de prácticas cotidianas y también en momentos extra-ordinarios. Hoy se nos cuentan historias a través de la radio, de la televisión, del cine y de múltiples medios impresos. Pero devolvámonos un poco, los seres humanos —todos— necesitamos historias. Las necesitamos para saber quiénes somos, dónde nos encontramos, de dónde venimos, a dónde nos dirigimos, con quiénes estamos, para saber que podemos superar pruebas; en síntesis, para armarnos nuestra propia historia, esa donde somos protagonistas. Y luego está la Literatura, esa forma única de contar historias que resulta fascinante porque utiliza con armonía y precisión las palabras, porque construye mundos posibles e imposibles con tal coherencia que nos permite habitar en ellos durante el tiempo de la lectura y después, por siempre. La Literatura es el mejor medio de contar historias, los seres humanos necesitamos historias y tenemos en las obras literarias su mejor expresión, entonces, lógicamente, los seres humanos necesitamos leer Literatura. Claro, podemos conformarnos con las historias no tan bien contadas, con las formas simples… podemos, sí, esa es una opción. Como cuando uno va a un banquete y sólo se come un par de rebanadas de pan francés… es una opción.
Aquí viene otro postulado: quienes promueven la lectura (padres, maestros, bibliotecarios) son seres humanos que, por lo tanto, necesitan leer Literatura por ellos mismos, no por ser padres, maestros ni bibliotecarios. “Los promotores de lectura deben leer porque realizan la tarea de promover la lectura”: he aquí un postulado falso, sus dos premisas no tienen carácter de necesidad. Hay muchos que promueven la lectura y no leen, menos Literatura… Yo leo por mí, para mí, porque me gusta, porque yo lo necesito. Luego aparecen los demás y los oficios que cada uno de nosotros desempeña en el mundo. En principio están el “yo”, la Literatura, la necesidad vital y la opción por lo mejor. La Literatura hace solita su trabajo de autopromoción. Un buen libro, en el momento adecuado, atrapa lectores; quienes hemos sido cautivados lo sabemos, y luego vienen las ganas de otro y de otro y de otro… Entonces parece que el promotor de lectura es un ser humano contagiado de este deseo, de esta necesidad, que contagia a otros. Su papel es poner los libros adecuados (los que él ha leído, ha amado y ha sufrido) cerca de los otros, como cuando uno tiene gripa y estornuda en un ascensor, así funciona: dejar el virus por ahí y permitirle hacer su trabajo.
Ahora bien, esa parte del trabajo es fácil, porque surge de la propia necesidad y de la potencia contagiosa de los buenos libros; podríamos decir que trabajo, lo que se dice trabajo no ha habido. Sin embargo, en la básica relación yo-Literatura existe un peligro y, por lo tanto, una exigencia. Se requiere ser valiente para leer Literatura: siempre se corre el riesgo de resultar afectado, transformado, de sentirse incómodo en el mundo, incomodado… Hay quienes no vuelven a los libros porque no soportan los cuestionamientos, porque no les gusta la incomodidad, porque no saben qué hacer con las preguntas que los asaltan. También existen los que se hacen los sordos, los que dicen que no entienden nada, los que eligen libros que no intranquilizan. Entonces es cuando, creo yo, se requiere de un acompañante, de un guía. El guía es, por definición, alguien que “ya ha estado allí”; es decir, alguien que leyó el libro y se dejó afectar, incomodar, transformar… y sigue vivo, incluso más, incluso mejor. Y, por supuesto, deseoso de otra incursión en un mundo riesgoso, literario. Así que el guía ayuda a comprender al nuevo lector, lo anima a continuar, a preguntarse, a cuestionar, a ver de otra manera las cosas de siempre… porque sí, porque vale la pena, porque el guía puede anticipar que allá, al final de las páginas, ese lector será distinto… y ninguno de los dos puede evitar la curiosidad de saber cómo terminarán el libro y el lector.
Así que un promotor de lectura necesita leer Literatura porque es un ser humano valiente que elige la mejor opción narrativa y desea contagiar a otros, y porque, como futuro guía, tiene que haber experimentado la transformación; no para hablar de ella —de la suya— sino para ser útil al acompañar a otros en el tránsito.
En la demostración del cero es igual a cero, la premisa inicial (0=0) se convierte en la afirmación final, obvio. Creo que lo mismo ha sucedido aquí; pero, como en las buenas historias y en las demostraciones lógico-matemáticas, eso no importa, lo importante es lo descubierto en el camino.
Angélica
Lygia Bojunga, Norma
Esta novela nos presenta la historia de una cigüeña que, preocupada por las mentiras y engaños que sus familiares usan con la excusa de que son ellos los que tienen la tarea de traer al mundo a los bebés, decide cambiar el rumbo de su vida y por ello se va a vivir al Brasil donde se gana la vida tocando la flauta. Con un grupo de amigos, que representan diferentes problemáticas sociales, monta una obra de teatro en la que narra su vida y en la que a la vez representa los conflictos de sus amigos. Esta obra crítica, es una mirada a la vida contemporánea en la que conviven la doble moral, el consumismo, el desprecio a la vejez y el machismo. Al mismo tiempo la novela es rica en la descripción de lo que significa la búsqueda de la identidad en medio de un mundo caótico.
Esta novela nos presenta la historia de una cigüeña que, preocupada por las mentiras y engaños que sus familiares usan con la excusa de que son ellos los que tienen la tarea de traer al mundo a los bebés, decide cambiar el rumbo de su vida y por ello se va a vivir al Brasil donde se gana la vida tocando la flauta. Con un grupo de amigos, que representan diferentes problemáticas sociales, monta una obra de teatro en la que narra su vida y en la que a la vez representa los conflictos de sus amigos. Esta obra crítica, es una mirada a la vida contemporánea en la que conviven la doble moral, el consumismo, el desprecio a la vejez y el machismo. Al mismo tiempo la novela es rica en la descripción de lo que significa la búsqueda de la identidad en medio de un mundo caótico.
Zorro
Autor: Margaret Wil
Ilustrador: Ron Brooks
Ediciones Ekaré
Un perro ciego de un ojo y una urraca que no puede volar se encuentran en medio de un paisaje oscuro, Cuando Urraca sube al lomo de Perro, ambos encuentran una esperanza en aquello que les falta “Yo seré tu ojo perdido y tu serás mis alas”, es la promesa de Urraca… pero antes habrá que saber lo que es estar verdaderamente solo. Zorro serio, Zorro con olor a rabia y a envidia, Zorro rojo desde un paisaje oscuro nos lleva corriendo hasta un desierto rojo, hasta el lugar en el que es preciso retornar.
Ilustrador: Ron Brooks
Ediciones Ekaré
Un perro ciego de un ojo y una urraca que no puede volar se encuentran en medio de un paisaje oscuro, Cuando Urraca sube al lomo de Perro, ambos encuentran una esperanza en aquello que les falta “Yo seré tu ojo perdido y tu serás mis alas”, es la promesa de Urraca… pero antes habrá que saber lo que es estar verdaderamente solo. Zorro serio, Zorro con olor a rabia y a envidia, Zorro rojo desde un paisaje oscuro nos lleva corriendo hasta un desierto rojo, hasta el lugar en el que es preciso retornar.
Matilda
Roald Dahl
Alfaguara
Una oportunidad para ser libre y feliz
Un día el padre de Matilda rompe el libro que ella lee, desesperado ante la actitud de una niña que se niega a seguir el hábito de la familia: ver obsesivamente programas de televisión que ofrecen un mundo fácil de felicidad, que se consigue sólo con dinero, belleza o fuerza. El libro se lo prestaron en la biblioteca. Matilda es una niña que apenas ha cumplido cinco años pero su amor por los libros es más grande que cualquier cosa en su pequeño mundo: los quiere tanto como los otros niños a sus amigos, pero ella no tiene amigos porque sus padres no la quieren llevar a la escuela. Roald Dahl recrea una historia que tiene que ver con la rebeldía, con el mundo a veces incisivo de los adultos, con la soledad y, por supuesto, con los libros. De cierta manera Matilda reproduce un punto de interés del autor a quien le gusta en sus obras buscar el respeto por los niños y contraponer el mundo infantil y el del adulto. En Matilda lo logra y, además, muestra el ámbito familiar con todas sus virtudes y defectos y comprueba que, lejos de las pretensiones de una literatura con altos “niveles valóricos”, los adultos no siempre son perfectos.
Alfaguara
Una oportunidad para ser libre y feliz
Un día el padre de Matilda rompe el libro que ella lee, desesperado ante la actitud de una niña que se niega a seguir el hábito de la familia: ver obsesivamente programas de televisión que ofrecen un mundo fácil de felicidad, que se consigue sólo con dinero, belleza o fuerza. El libro se lo prestaron en la biblioteca. Matilda es una niña que apenas ha cumplido cinco años pero su amor por los libros es más grande que cualquier cosa en su pequeño mundo: los quiere tanto como los otros niños a sus amigos, pero ella no tiene amigos porque sus padres no la quieren llevar a la escuela. Roald Dahl recrea una historia que tiene que ver con la rebeldía, con el mundo a veces incisivo de los adultos, con la soledad y, por supuesto, con los libros. De cierta manera Matilda reproduce un punto de interés del autor a quien le gusta en sus obras buscar el respeto por los niños y contraponer el mundo infantil y el del adulto. En Matilda lo logra y, además, muestra el ámbito familiar con todas sus virtudes y defectos y comprueba que, lejos de las pretensiones de una literatura con altos “niveles valóricos”, los adultos no siempre son perfectos.
Los fuegos
Margarite Yourcenar
En el prólogo del libro titulado “Fuegos” Margarite Yourcenar afirma que éstos surgieron en momentos donde era presa y víctima de la pasión. Para aquellos a quienes a un mismo tiempo interese el reconocimiento de ese terreno que es la naturaleza humana, femenina, masculina y muchas veces andrógena, y la mitología griega, donde dioses y humanos se encuentran aventurando entre la gloria de ser dios y la tragedia de ser humano en el mismo escenario: la vida y la muerte, que miles de años después sigue conservando algunos de sus rasgos más característicos; esta pequeña obra, en extensión, puede iluminar ese camino oscuro, muy seguramente ávido de consuelo a sus ansias, a sus preguntas. Y para aquellos a quienes sólo interesa sólo una de estas dos partes de la historia, se encontrará, inevitablemente, con ese complemento sin el cual perdería su esencia, su sabor. El libro es una serie de nueve cuentos, en los que esta escritora revela los sentimientos, razones y circunstancias en los que se funda la existencia de cada personaje central. Entre cuento y cuento hay una serie de pequeños fragmentos a modo del diario sentir de Margarite Yourcenar, referidos sobre todo al amor y a la desventura de sentir tanto. Cada titulo, plantea una relación: dilema o sinónimo. Ninguno deja de ser apasionante: i.e., el tercer cuento se titula ‘Patroclo o el destino’, narra la enajenación de Aquiles por Patroclo, el único ser que ocupa sus pensamientos, sus recuerdos, dueño de su dolor y responsable de los asesinatos, que enloquecido emprende, y que por fin encuentran sosiego al ver el rostro de Pentesilea, quien orgullosa se deja matar como quien se entrega al amor, tan parecido al de su amigo, desaparecido en la guerra. ‘María Magdalena o la salvación’, el sexto cuento, le sigue los pasos a esta famosa y despreciada mujer, que por salvar el honor de un hombre, se pierde en la aventura de estar cada vez en un lugar y con un hombre diferentes, soportando la humillación del que fue su pueblo, hasta encontrar en dios una segunda esperanza, un posible refugio para esa lealtad que aún no ha podido entregar con honor a un solo hombre, pero nuevamente, al igual que los hombre en busca de su felicidad, fracasa en su intento. El último cuento ‘Safo o el suicidio’, nos lleva por los lugares donde sin éxito busca Safo a esa joven mujer, por quien se ha despertado una obsesión inexplicable, y quizá maternal, a quien ama, y se detiene en el intento de fracasar en el trapecio que una vida ha sido su camino, para dispersarse en el universo como la luz sobre el escenario. Nadie era antes de conocerte y menos ahora que te perdí. La muerte es la verdad que encuentran estos personajes al final de su tragedia, bella, desnuda y libre, como la noche, o como una madre recién parida. Aconsejable para aquellos amantes…del delirio.
Tania Ramos
En el prólogo del libro titulado “Fuegos” Margarite Yourcenar afirma que éstos surgieron en momentos donde era presa y víctima de la pasión. Para aquellos a quienes a un mismo tiempo interese el reconocimiento de ese terreno que es la naturaleza humana, femenina, masculina y muchas veces andrógena, y la mitología griega, donde dioses y humanos se encuentran aventurando entre la gloria de ser dios y la tragedia de ser humano en el mismo escenario: la vida y la muerte, que miles de años después sigue conservando algunos de sus rasgos más característicos; esta pequeña obra, en extensión, puede iluminar ese camino oscuro, muy seguramente ávido de consuelo a sus ansias, a sus preguntas. Y para aquellos a quienes sólo interesa sólo una de estas dos partes de la historia, se encontrará, inevitablemente, con ese complemento sin el cual perdería su esencia, su sabor. El libro es una serie de nueve cuentos, en los que esta escritora revela los sentimientos, razones y circunstancias en los que se funda la existencia de cada personaje central. Entre cuento y cuento hay una serie de pequeños fragmentos a modo del diario sentir de Margarite Yourcenar, referidos sobre todo al amor y a la desventura de sentir tanto. Cada titulo, plantea una relación: dilema o sinónimo. Ninguno deja de ser apasionante: i.e., el tercer cuento se titula ‘Patroclo o el destino’, narra la enajenación de Aquiles por Patroclo, el único ser que ocupa sus pensamientos, sus recuerdos, dueño de su dolor y responsable de los asesinatos, que enloquecido emprende, y que por fin encuentran sosiego al ver el rostro de Pentesilea, quien orgullosa se deja matar como quien se entrega al amor, tan parecido al de su amigo, desaparecido en la guerra. ‘María Magdalena o la salvación’, el sexto cuento, le sigue los pasos a esta famosa y despreciada mujer, que por salvar el honor de un hombre, se pierde en la aventura de estar cada vez en un lugar y con un hombre diferentes, soportando la humillación del que fue su pueblo, hasta encontrar en dios una segunda esperanza, un posible refugio para esa lealtad que aún no ha podido entregar con honor a un solo hombre, pero nuevamente, al igual que los hombre en busca de su felicidad, fracasa en su intento. El último cuento ‘Safo o el suicidio’, nos lleva por los lugares donde sin éxito busca Safo a esa joven mujer, por quien se ha despertado una obsesión inexplicable, y quizá maternal, a quien ama, y se detiene en el intento de fracasar en el trapecio que una vida ha sido su camino, para dispersarse en el universo como la luz sobre el escenario. Nadie era antes de conocerte y menos ahora que te perdí. La muerte es la verdad que encuentran estos personajes al final de su tragedia, bella, desnuda y libre, como la noche, o como una madre recién parida. Aconsejable para aquellos amantes…del delirio.
Tania Ramos
La joven tejedora
Marina Colasanti
Global
La tejedora de esta historia infantil tiene el don de tejer todo lo que necesita, y todo lo que quiere, por ejemplo leche para beber, luz del sol para calentarse y paisajes llenos de horizontes bellos para sentirse feliz. “Tejer era todo lo que hacia, tejer era todo lo que quería”; sus hilos no tenían grandes pretensiones, hasta el día en que la tejedora sintió la necesidad de tener un compañero y encontró en el telar la solución, pero una vez tejidos y hechos hombre, sus hilos adquirieron pretensiones ajenas, que muy distantes a hacerla sentir feliz, le traen el tiempo en que se arrepiente de todos los hilos tejidos pues le causan una tristeza enorme.Tejer el sol, la noche, el alimento, tejer la vida, es la propuesta de esta historia. Buscar dentro de sí los hilos más finos para vislumbrar el propio telar, aun a sabiendas de que en alguna puntada se podrán pinchar los dedos o se podrá tejer un espejismo egoísta como suele ser el amor. A través de un lenguaje poético e ilustraciones bordadas por una familia de 5 mujeres Marina Colasanti nos da a entender que el lugar común para que un tejido se desvíe -y más al tratarse de un cuento de hadas como este-, es el momento en que el príncipe azul aparece en la vida de una mujer y ésta deja de tejer su propia vida para dedicarse al telar de él.
El riesgo censurable de La joven tejedora quizás está en que el lector se siente en la necesidad de prever el final de la historia y el mismo tejido de la narración no le permite llegar a “vivieron felices para siempre”, sino que al contrario, la opinión de quienes observan el telar suele ser la misma: la solución está en las manos de la tejedora y no es precisamente la que corresponde a una princesa-plebeya común que permanece encerrada en una torre.
En este libro la felicidad tradicional de las historias de amor se ve cuestionada, así como el papel que las mujeres desempeñan en ellas y en la vida en general, sugiriéndole al lector una postura critica frente a temas como la separación y el abuso.
Marina Colasanti nació en Asmara, Etiopía, pero pasó allí muy poco tiempo. Sus padres son italianos y fue en ese lugar donde transcurrió su primera infancia, luego fue llevada a vivir a Brasil donde ha permanecido hasta hoy. Tal vez por eso sus historias no se dejan ubicar en un lugar determinado, parece que pudieran ocurrir en cualquier parte del mundo real o en algún recodo de un mundo soñado. Además de escritora es periodista, ha sido guionista y presentadora de programas de televisión y la mayoría de sus libros son ilustrados por ella misma. Pero lo que hace realmente especiales sus textos es su tono lleno de ecos, su estilo cargado de símbolos que siempre dejan la sensación de haber contado algo más allá de las historias que relata, algo importante, imprescindible que sin pasar por el cerebro se va directo hasta el alma.
El riesgo censurable de La joven tejedora quizás está en que el lector se siente en la necesidad de prever el final de la historia y el mismo tejido de la narración no le permite llegar a “vivieron felices para siempre”, sino que al contrario, la opinión de quienes observan el telar suele ser la misma: la solución está en las manos de la tejedora y no es precisamente la que corresponde a una princesa-plebeya común que permanece encerrada en una torre.
En este libro la felicidad tradicional de las historias de amor se ve cuestionada, así como el papel que las mujeres desempeñan en ellas y en la vida en general, sugiriéndole al lector una postura critica frente a temas como la separación y el abuso.
Marina Colasanti nació en Asmara, Etiopía, pero pasó allí muy poco tiempo. Sus padres son italianos y fue en ese lugar donde transcurrió su primera infancia, luego fue llevada a vivir a Brasil donde ha permanecido hasta hoy. Tal vez por eso sus historias no se dejan ubicar en un lugar determinado, parece que pudieran ocurrir en cualquier parte del mundo real o en algún recodo de un mundo soñado. Además de escritora es periodista, ha sido guionista y presentadora de programas de televisión y la mayoría de sus libros son ilustrados por ella misma. Pero lo que hace realmente especiales sus textos es su tono lleno de ecos, su estilo cargado de símbolos que siempre dejan la sensación de haber contado algo más allá de las historias que relata, algo importante, imprescindible que sin pasar por el cerebro se va directo hasta el alma.
La hija del espantapájaros.
Maria Gripe.
Ediciones SM.
El mundo de las novelas de María Gripe está lleno de una extraña magia que envuelve al lector, no lo deja respirar y no lo suelta sino hasta que termina la narración. Y aún en ese momento, la sensación que queda sigue siendo extraña, pues se da cuenta de que algo se ha movido en su interior. Esto, sin lugar a dudas, sucede con La hija del espantapájaros, una novela muy triste que reflexiona sobre las relaciones humanas, el mundo consumista de las ciudades y la valentía y el orgullo de una niña.
En tercera persona, el narrador cuenta la historia de una niña de doce años que ha sido abandonada por sus padres, dejándola a cargo de dos hermanos pequeños. Ella vive en el bosque y se desenvuelve a la perfección, con la ayuda de Tía Adina y un extraño hombre al que nunca ha visto. Cuenta además con Papá Pelerín, un espantapájaros (que es más bien un espantagente), que ella misma hizo con los vestidos de su padre. Pero un día, recibe una carta de su madre: no vendrá para este invierno, lo que significa que sus hermanos van a pasarlo en la casa de una amiga y Loella va a tener que ir al Patronato de menores. A partir de este momento inicia al interior de la niña una lucha valiente y orgullosa: primero se defiende e intenta evitar que los saquen de la cabaña; pero luego, aceptando la derrota, decide manejar la situación de la mejor manera. En la ciudad por fin entiende una frase que muchas veces le ha dicho Tïa Adina: “todo lo que pasa tiene un oculto significado”, y desde ese momento empieza a creer que ha ido a la ciudad porque debe encontrarse con su padre, a quien no conoce y de quien sólo sabe que es marino, se parece mucho a ella y es muy guapo.
Es así que la autora pone en la mesa el tema del abandono, una problemática muchas veces prohibida a los niños por sus fuertes connotaciones. Pero el modo en que Gripe lo plantea hace que el lector de todas las edades sienta que también en situaciones trágicas y que parecieran sin salida existen en el mundo personas de buen corazón; y, además, que siempre los seres humanos, no importa la edad, podemos recurrir a la valentía, a las ilusiones y a la perseverancia para vencer los obstáculos y conseguir lo que queremos.
Maria Gripe es una de las autoras de literatura infantil y juvenil más importante de nuestros tiempos: en 1974 recibió el premio Hans Christian Andersen. Sus libros retoman temáticas cotidianas y son fuertes críticas contra el autoritarismo. Tanto Hugo y Josefina, como Los hijos del vidriero, La hija del espantapájaros y El abrigo verde se han convertido en clásicos de la literatura juvenil.
Ediciones SM.
El mundo de las novelas de María Gripe está lleno de una extraña magia que envuelve al lector, no lo deja respirar y no lo suelta sino hasta que termina la narración. Y aún en ese momento, la sensación que queda sigue siendo extraña, pues se da cuenta de que algo se ha movido en su interior. Esto, sin lugar a dudas, sucede con La hija del espantapájaros, una novela muy triste que reflexiona sobre las relaciones humanas, el mundo consumista de las ciudades y la valentía y el orgullo de una niña.En tercera persona, el narrador cuenta la historia de una niña de doce años que ha sido abandonada por sus padres, dejándola a cargo de dos hermanos pequeños. Ella vive en el bosque y se desenvuelve a la perfección, con la ayuda de Tía Adina y un extraño hombre al que nunca ha visto. Cuenta además con Papá Pelerín, un espantapájaros (que es más bien un espantagente), que ella misma hizo con los vestidos de su padre. Pero un día, recibe una carta de su madre: no vendrá para este invierno, lo que significa que sus hermanos van a pasarlo en la casa de una amiga y Loella va a tener que ir al Patronato de menores. A partir de este momento inicia al interior de la niña una lucha valiente y orgullosa: primero se defiende e intenta evitar que los saquen de la cabaña; pero luego, aceptando la derrota, decide manejar la situación de la mejor manera. En la ciudad por fin entiende una frase que muchas veces le ha dicho Tïa Adina: “todo lo que pasa tiene un oculto significado”, y desde ese momento empieza a creer que ha ido a la ciudad porque debe encontrarse con su padre, a quien no conoce y de quien sólo sabe que es marino, se parece mucho a ella y es muy guapo.
Es así que la autora pone en la mesa el tema del abandono, una problemática muchas veces prohibida a los niños por sus fuertes connotaciones. Pero el modo en que Gripe lo plantea hace que el lector de todas las edades sienta que también en situaciones trágicas y que parecieran sin salida existen en el mundo personas de buen corazón; y, además, que siempre los seres humanos, no importa la edad, podemos recurrir a la valentía, a las ilusiones y a la perseverancia para vencer los obstáculos y conseguir lo que queremos.
Maria Gripe es una de las autoras de literatura infantil y juvenil más importante de nuestros tiempos: en 1974 recibió el premio Hans Christian Andersen. Sus libros retoman temáticas cotidianas y son fuertes críticas contra el autoritarismo. Tanto Hugo y Josefina, como Los hijos del vidriero, La hija del espantapájaros y El abrigo verde se han convertido en clásicos de la literatura juvenil.
Mi amigo el pintor.
Lygia Bojunga Nunes.
Editorial Norma.
Esta novela corta relata la profunda relación de amistad entre dos amigos: un niño y un adulto pintor. Dentro del amplio y variado mundo de la literatura infantil y juvenil, esta historia se ha convertido en un clásico –como casi todas las de esta autora brasilera-, pues plantea una problemática casi siempre prohibida en las obras para niños y jóvenes: el suicidio. Pero la maestría de este libro radica en el tratamiento que hace la autora del tema, ya que lo plantea como una cuestión humana y posible; además, critica fuertemente aquellas personas que condenan a los suicidas como gente que está mal de la cabeza, que es pecadora o que merece el infierno.
Este tratamiento consiste en centrar la atención del relato no en el suicidio, sino en toda la relación de los dos amigos. De esta manera, el niño reflexiona sobre los comportamientos de los seres humanos y se plantea continuamente interrogantes acerca de las pasiones humanas, en este caso, las del pintor: el amor, la política y la pintura. Pero todas estas reflexiones se llevan a cabo a partir del color. Antes de que el pintor muera, el niño se sumerge en el mundo de los colores y empieza a entender que cada uno tiene un sentido profundo: el rojo, por ejemplo, es un color complicado, mientras que el amarillo es el color de la felicidad.
Todo este recorrido por el mundo de los colores, de las pasiones humanas, de las preguntas sin respuesta, de las dudas existenciales, es presentado a través de un lenguaje impecable, lleno de imágenes poéticas y de diálogos muy profundos. Esto permite que una novela que para muchos podría llegar a ser, a primera vista, aburrida o censurable, en realidad sea un poema en prosa, conmovedor y trascendente .
Muchos adultos deciden qué es lo apropiado para que los niños y lo jóvenes lean e, incluso, deciden la edad en la que los lectores deben leer determinados textos. La magia de esta novela es que se sale de tales cánones, pues puede ser leída por todos: sus páginas, por ejemplo, pueden tocar a un niño de 9 años o a cualquier adulto lector o no lector.
Lygia Bojunga Nunes nació en Pelotas, Brasil, en 1932. En un principio trabajó en radio y teatro, pero luego se dedicó de lleno a la literatura. Dentro de los escritores para niños es muy reconocida porque no evita temas problemáticos como el abandono, el asesinato o el suicidio, considerados muchas veces como no aptos para el público infantil. Además de Mi amigo el pintor, la autora ha publicado, entre otros, El sofá estampado, El bolso amarillo y Angélica. En 1982 recibió el premio más prestigioso de la literatura infantil y juvenil: el Hans Christian Andersen.
Editorial Norma.
Esta novela corta relata la profunda relación de amistad entre dos amigos: un niño y un adulto pintor. Dentro del amplio y variado mundo de la literatura infantil y juvenil, esta historia se ha convertido en un clásico –como casi todas las de esta autora brasilera-, pues plantea una problemática casi siempre prohibida en las obras para niños y jóvenes: el suicidio. Pero la maestría de este libro radica en el tratamiento que hace la autora del tema, ya que lo plantea como una cuestión humana y posible; además, critica fuertemente aquellas personas que condenan a los suicidas como gente que está mal de la cabeza, que es pecadora o que merece el infierno.Este tratamiento consiste en centrar la atención del relato no en el suicidio, sino en toda la relación de los dos amigos. De esta manera, el niño reflexiona sobre los comportamientos de los seres humanos y se plantea continuamente interrogantes acerca de las pasiones humanas, en este caso, las del pintor: el amor, la política y la pintura. Pero todas estas reflexiones se llevan a cabo a partir del color. Antes de que el pintor muera, el niño se sumerge en el mundo de los colores y empieza a entender que cada uno tiene un sentido profundo: el rojo, por ejemplo, es un color complicado, mientras que el amarillo es el color de la felicidad.
Todo este recorrido por el mundo de los colores, de las pasiones humanas, de las preguntas sin respuesta, de las dudas existenciales, es presentado a través de un lenguaje impecable, lleno de imágenes poéticas y de diálogos muy profundos. Esto permite que una novela que para muchos podría llegar a ser, a primera vista, aburrida o censurable, en realidad sea un poema en prosa, conmovedor y trascendente .
Muchos adultos deciden qué es lo apropiado para que los niños y lo jóvenes lean e, incluso, deciden la edad en la que los lectores deben leer determinados textos. La magia de esta novela es que se sale de tales cánones, pues puede ser leída por todos: sus páginas, por ejemplo, pueden tocar a un niño de 9 años o a cualquier adulto lector o no lector.
Lygia Bojunga Nunes nació en Pelotas, Brasil, en 1932. En un principio trabajó en radio y teatro, pero luego se dedicó de lleno a la literatura. Dentro de los escritores para niños es muy reconocida porque no evita temas problemáticos como el abandono, el asesinato o el suicidio, considerados muchas veces como no aptos para el público infantil. Además de Mi amigo el pintor, la autora ha publicado, entre otros, El sofá estampado, El bolso amarillo y Angélica. En 1982 recibió el premio más prestigioso de la literatura infantil y juvenil: el Hans Christian Andersen.
Guillermo Jorge Manuel José
Mem Fox
Ekaré
Guillermo Jorge Manuel José vive cerca de un hogar para ancianos y conoce a todos y todas sus historias. Su amiga favorita es Ana Josefina Rosa Isabel quien, además de tener cuatro nombres como él, le cuenta al niño sus secretos. El pequeño descubre que la señorita Ana ha perdido la memoria. Entonces se da a la tarea de preguntar qué significa y, con la respuesta que obtiene de los mayores, busca aquellas cosas que él más aprecia para que su amiga pueda recobrar su tesoro. Esta es una bella historia construida sobre la base de la ingenuidad y el amor. El gesto de Guillermo Jorge, al recoger viejas conchas de mar, una marioneta, la medalla que le había regalado su abuelo y una pelota de fútbol, y hacer que Ana Josefina pueda volver a recordar los más importantes momentos de su vida, es un acto de generosidad que conmueve y habla de las cosas sencillas que pueden ser también las más valiosas. La memoria, como valor intrínseco al ser humano, no es aquí sólo el vehículo de los recuerdos, es la posibilidad de construir un mundo en el que se puede vivir cuando la juventud y los bienes materiales se han ido.
Ekaré
Guillermo Jorge Manuel José vive cerca de un hogar para ancianos y conoce a todos y todas sus historias. Su amiga favorita es Ana Josefina Rosa Isabel quien, además de tener cuatro nombres como él, le cuenta al niño sus secretos. El pequeño descubre que la señorita Ana ha perdido la memoria. Entonces se da a la tarea de preguntar qué significa y, con la respuesta que obtiene de los mayores, busca aquellas cosas que él más aprecia para que su amiga pueda recobrar su tesoro. Esta es una bella historia construida sobre la base de la ingenuidad y el amor. El gesto de Guillermo Jorge, al recoger viejas conchas de mar, una marioneta, la medalla que le había regalado su abuelo y una pelota de fútbol, y hacer que Ana Josefina pueda volver a recordar los más importantes momentos de su vida, es un acto de generosidad que conmueve y habla de las cosas sencillas que pueden ser también las más valiosas. La memoria, como valor intrínseco al ser humano, no es aquí sólo el vehículo de los recuerdos, es la posibilidad de construir un mundo en el que se puede vivir cuando la juventud y los bienes materiales se han ido.
Todo sobre un wafle
Polly Horvath, Norma
Primrose Squarp es una niña de once años que vive en el remoto pueblo de Coal Harbour y cuyos padres se han perdido en el mar en una noche de tormenta. Desde entonces ella debe vivir con varias personas: la señorita Perfidia, una anciana amargada, su tío Jack, un hombre de negocios que aprende con la niña los detalles mínimos de la convivencia, y una pareja de ancianos que la ven como la hija que nunca tuvieron. A lo largo del relato, Primrose guarda la esperanza de que sus padres regresarán, en contra de la visión de todos los que la rodean. Su espíritu extraño y combativo hace que no pierda la intuición que hay en su corazón y le da la fuerza para sobrevivir en un mundo de adultos que han perdido su capacidad de mirar los hechos de la vida con los ojos de la ilusión. La autora construye un contexto rico en detalles y deja entrever los secretos del alma de los personajes que rodean a la niña. Al final de la obra, no sólo Primrose habrá triunfado en su predicción sino que todos los habitantes del pueblo comprenderán que todo en la vida es solucionable y que, como en el restaurante de la señorita Bowzer, todo puede ser asimilado si se sirve sobre un wafle.
Primrose Squarp es una niña de once años que vive en el remoto pueblo de Coal Harbour y cuyos padres se han perdido en el mar en una noche de tormenta. Desde entonces ella debe vivir con varias personas: la señorita Perfidia, una anciana amargada, su tío Jack, un hombre de negocios que aprende con la niña los detalles mínimos de la convivencia, y una pareja de ancianos que la ven como la hija que nunca tuvieron. A lo largo del relato, Primrose guarda la esperanza de que sus padres regresarán, en contra de la visión de todos los que la rodean. Su espíritu extraño y combativo hace que no pierda la intuición que hay en su corazón y le da la fuerza para sobrevivir en un mundo de adultos que han perdido su capacidad de mirar los hechos de la vida con los ojos de la ilusión. La autora construye un contexto rico en detalles y deja entrever los secretos del alma de los personajes que rodean a la niña. Al final de la obra, no sólo Primrose habrá triunfado en su predicción sino que todos los habitantes del pueblo comprenderán que todo en la vida es solucionable y que, como en el restaurante de la señorita Bowzer, todo puede ser asimilado si se sirve sobre un wafle.
Soy el más fuerte
Mario Ramos
Corimbo
Un lobo decide dar un paseo por el bosque para reposar después del almuerzo y para comprobar que él es el animal más fuerte de todo el mundo. El pequeño conejo, Caperucita Roja, los siete enanos y los tres cerditos afirman que él es el más fuerte. No parece pensar lo mismo un pequeño bicho arrugado y verdoso que está convencido de que la más fuerte del bosque es su mamá. Una historia corta en la que se conjugan con gran precisión el dibujo descomplicado y el sentido del humor del autor. Con trazos fuertes y gruesos, Mario Ramos logra crear un clima de terror entre los habitantes del bosque y logra transmitirle al lector la tensión del que espera lo peor cuando se le atraviesa al más fuerte. El final del cuento es una muestra más del humor negro del autor que ha invitado a más de un personaje de la literatura infantil a compartir con el lector su sencilla pero inspirada historia.
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